Viñeta de El Roto. EL PAÍS, 2-5-2015
Algunos
economistas y muchos teóricos de las ciencias sociales siguen creyendo tanto en
la decisión racional de consumidores y
productores en el marco de un idílico mercado perfecto, como en las decisiones electorales, que supuestamente serían
el resultado de procesos de reflexión y decisión eminentemente racionales. Se
trata en realidad de la aplicación del análisis económico a la acción social y
al comportamiento político.
Como
las cosas no son tan simples, (sobre todo cuando se refiere a la acción colectiva),
la teoría de la decisión racional del
elector se complementa a veces con otros elementos en función de la
importancia que se preste al cálculo de intereses económicos (votar con la mano en la cartera), a la
reflexión intelectual (votar con la cabeza)
o a componentes y aspectos más o menos ideológicos o emocionales (votar con el corazón).
[Para
quienes deseen profundizar sobre este tema, pueden ver:
·
Martínez García JS. Distintas aproximaciones a la elección racional. Rev Int Soc (RIS), núm.
37, enero-abril, 2004.
·
Paramio L. Teorías de la decisión racional y de la acción colectiva. Sociológica, vol. 20, núm. 57, enero-abril de 2005]
Hemos
revisado en estos días (a través de sus páginas Web) las propuestas sobre sanidad que aparecen y plantean los
Programas Electorales de las principales fuerzas políticas que concurren a las
Elecciones Autonómicas y Municipales del próximo 24 de mayo. Siendo la sanidad
una política pública especialmente relevante para la ciudadanía, parece aconsejable
prestar una especial atención a las propuestas que en esta materia realizan los
partidos políticos de cara a las Elecciones Autonómicas…
En
varias entradas sucesivas iremos dando cuenta de los resultados encontrados en
los diferentes “Programas marco” generales, a partir de los que supuestamente deben
elaborarse los correspondientes para cada territorio autonómico concreto.
PARTIDO POPULAR (PP).
Una vez más, -como en otros documentos y
declaraciones del Partido Popular-, el epígrafe correspondiente a Sanidad comienza
con un típico recordatorio y un reproche a la “herencia recibida” del anterior
gobierno, realizando una serie de ‘arriesgadas’ consideraciones:
Una sanidad de calidad y con futuro.
«El Sistema Nacional de Salud es uno de los
principales patrimonios de la sociedad española. Sin embargo, los últimos
gobiernos socialistas ignoraron asuntos tan importantes como la financiación
del sistema sanitario o los cambios demográficos y del entorno sanitario, en
particular el fenómeno de la cronicidad (sic).
Las políticas aplicadas por los gobiernos
del Partido Popular en los últimos años han conseguido devolver al Sistema
Nacional de Salud a la senda de la sostenibilidad, sin haber mermado un ápice
la calidad de sus instalaciones ni de los profesionales que la atienden.»
[Una afirmación que resulta cuando menos aventurada si tenemos en cuenta que el gasto por habitante en sanidad se ha recortado el 20,3% en la crisis (2009-2013); de hecho, en algunas CCAA, como Castilla-La Mancha, el gasto se
redujo incluso hasta un 28,5%].
A través del Plan de Proveedores y del Fondo
de Liquidez Autonómico hicimos frente a los 16.000 millones de euros de la
deuda sanitaria heredada y pusimos en marcha un proceso de reformas
estructurales para garantizar una asistencia sanitaria pública, gratuita y de
la máxima calidad. [No deja de ser llamativo sin embargo que para reducir
el déficit y hacer frente a esa deuda
sanitaria heredada el Gobierno haya aumentado la deuda pública, habiendo
pasado del 70% en diciembre de 2011 al
98% del PIB en marzo de 2015].
«Gracias al esfuerzo de los profesionales
sanitarios, hemos logrado hacer del nuestro un sistema sanitario solvente y
capaz de ofrecer una asistencia integral, humanizada y centrada en el paciente,
en la promoción de su salud y en la prevención de la enfermedad.
Se ha desarrollado la compra centralizada de
medicamentos y productos sanitarios y se ha promovido un uso más racional de
los medicamentos, además de la extensión del uso de los genéricos. Se ha puesto
en marcha el registro estatal de profesionales sanitarios y un nuevo sistema de
formación sanitaria especializada, se ha instaurado el calendario vacunal
infantil común y se ha creado una cartera de servicios común para todos los
españoles, vivan donde vivan. [El subrayado es nuestro: se insiste
repetidamente en esta idea de una teórica equidad en los servicios que se
prestan a todos los españoles].
Todo el proceso de reformas se ha llevado a
cabo a través del diálogo con las comunidades autónomas y los agentes sociales
y profesionales, haciendo posible la firma de un pacto por la sostenibilidad y la calidad del Sistema Nacional de Salud.
Los avances conseguidos hasta ahora no deben
considerarse una meta, sino el comienzo de una nueva etapa en la sanidad
española, que ha de ser desarrollada desde una suma de esfuerzos todavía mayor
entre el Estado y las comunidades autónomas.
Tenemos que implantar con éxito la
coordinación sociosanitaria, factor fundamental para contribuir a la
sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud y prestar una mejor atención a los
pacientes.
Debemos consolidar la cartera de servicios
común con la que se ha implantado, por primera vez, la cobertura generalizada
en todas las comunidades autónomas de programas preventivos basados en
criterios comunes.
Debemos seguir por la senda de la gestión
eficiente y las compras centralizadas, para contar con un Sistema Nacional de
Salud más fuerte y robusto, que pueda seguir financiando medicamentos
innovadores y de última generación.
Tenemos que consolidar las medidas de salud
digital que han permitido la implantación de la tarjeta única interoperable,
que la receta electrónica llegue al setenta y siete por ciento de los
ciudadanos y que ya existan veintiún millones de personas con algún documento
accesible desde el sistema de historia clínica digital.
Por último, apostamos por ir de la mano de
los profesionales sanitarios en el desarrollo de nuestras políticas y por hacer
de la prevención uno de los ejes fundamentales de nuestras actuaciones. Debemos
profundizar en la reordenación del marco profesional de los trabajadores
sanitarios.
En definitiva, para el Partido Popular,
ahora es el momento de continuar con las políticas que nos permitan seguir
consolidando la calidad del sistema sanitario. Por eso, seguiremos apostando
por un pacto por la sanidad que fortalezca su cohesión, equidad y
sostenibilidad, y para que todos los ciudadanos puedan acceder a las mismas
prestaciones en igualdad de condiciones, vivan donde vivan.» [De
nuevo se alude aquí a esa teórica igualdad en los servicios y prestaciones. A
este respecto, un importante estudio realizado por el BBVA y el Instituto
Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE), hecho público en esta misma
semana: Servicios públicos, diferencias territoriales e igualdad de oportunidades, confirma que los servicios públicos fundamentales (SPF), educación,
sanidad y protección social,
absorben mucho más de la mitad del gasto público y son claves para alcanzar los
objetivos de equidad que persiguen las actuaciones públicas, en especial la
realización del principio de igualdad de oportunidades. El estudio demuestra
que en 2013 las diferencias regionales de gasto por habitante en educación, sanidad y protección social son tan amplias que se aproximaban al 60%, una diferencia que no se explica (solo) por las necesidades de los territorios y que pone en duda que el acceso a dichos SPF se realice en condiciones de equidad].
A continuación se transcriben íntegra y textualmente todas las medidas que se proponen en sanidad (con su numeración original, las negrillas son nuestras):
(…) 188.
Continuaremos impulsando una sanidad centrada en la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad, capaz de
ofrecer una asistencia humanizada y personalizada.
189.
Reforzaremos las garantías de acceso a
prestaciones y servicios en condiciones de calidad, de equidad y de igualdad
de trato en todo el territorio nacional. Facilitaremos, en igualdad de
condiciones, la movilidad geográfica de los pacientes dentro del Sistema
Nacional de Salud.
190.
Garantizaremos la aplicación efectiva
del catálogo básico de prestaciones en todas las comunidades autónomas.
191.
Desarrollaremos programas para favorecer
la atención continuada e integral, contando para ello con las aportaciones
y las propuestas realizadas por los profesionales.
192.
Promoveremos un mayor reconocimiento
social de los profesionales sanitarios, favoreceremos su movilidad y su
desarrollo profesional. Aumentaremos la protección del personal sanitario
frente a la violencia.
193. Implicaremos a los profesionales sanitarios
en las decisiones que se adopten para garantizar que la experiencia y el
conocimiento científico sean el eje fundamental de nuestra política sanitaria.
194.
Seguiremos dando prioridad al uso
eficiente de los recursos sanitarios disponibles, con transparencia en la
gestión y una evaluación continuada de cada proceso asistencial.
195.
Seguiremos promoviendo los medios y mecanismos necesarios para agilizar los tiempos de respuesta para
intervenciones quirúrgicas y pruebas diagnósticas, que permita reducir las
listas de espera.
196.
Concluiremos el desarrollo y puesta en marcha de la sanidad electrónica para que todos los ciudadanos tengan acceso a
la receta, la historia clínica y la tarjeta individual interoperables en todo
el Sistema Nacional de Salud, evitando la duplicidad en la realización de
pruebas diagnósticas.
197.
Agilizaremos la incorporación al
sistema sanitario, así como su uso por parte de profesionales y pacientes, de nuevos avances terapéuticos, de la
telemedicina y de las nuevas tecnologías de la información.
198.
Continuaremos impulsando la investigación,
el desarrollo y la innovación biomédicas desde la coordinación continuada
con la universidad y la iniciativa privada. Crearemos estructuras que permitan
una mejor gestión y puesta en valor de la actividad investigadora y de los
resultados de la investigación.
199.
Desarrollaremos un modelo de protección,
valorización y transferencia de resultados de investigación e innovación.
Agilizaremos la aplicación de los resultados de investigación y conocimiento en
beneficio del paciente.
200.
Desarrollaremos y pondremos en marcha nuevos planes de mejora de la detección y el tratamiento precoz de enfermedades de
los recién nacidos.
201.
Desarrollaremos la plena implantación de estrategias
de salud, poniendo especial énfasis en la atención a patologías prevalentes como las cardiológicas, oncológicas,
neurológicas o diabetes, entre otras. Reforzaremos los programas de atención a salud mental
y a enfermedades raras, dada su importancia creciente en el orden sanitario
y social.
202.
Apostaremos por la telemedicina dentro
de la estrategia para la atención de pacientes crónicos. Impulsaremos programas
de seguimiento y personalización de los mayores polimedicados.
203.
Impulsaremos el avance en el diagnóstico y en el tratamiento de las
enfermedades con técnicas cada vez menos
invasivas y más seguras para los pacientes.
204.
Seguiremos profundizando en la implantación de las centrales de compras, la licitación electrónica y una mayor
eficiencia en la gestión, con el objetivo de disminuir el gasto, mediante
economías de escala.
205.
Promoveremos el uso racional de los
medicamentos y la adherencia a los tratamientos. Adoptaremos medidas que
permitan el acceso a las innovaciones
en condiciones de equidad en todo el territorio nacional.
206.
Fortaleceremos la cohesión territorial y la cooperación entre comunidades
autónomas, impulsando el papel del Consejo
Interterritorial de Sistema Nacional de Salud y de sus comisiones.
207.
Impulsaremos las actuaciones de la Red
de Agencias de Evaluación de Tecnologías y
Prestaciones Sanitarias desde la cooperación y la transparencia, al mejor
servicio a los pacientes.
208. Daremos
un impulso a la coordinación
sociosanitaria, garantizando la continuidad asistencial. Evitaremos
duplicidades y promoveremos la gestión de casos a través de equipos
multidisciplinares y de la implantación de un código de identificación único,
válido para la Sanidad y para los Servicios Sociales.
209.
Mejoraremos la asistencia prestada a los pacientes
mayores, crónicos y pluripatológicos, desde la plena coordinación entre los
servicios sanitarios y sociales, reordenando los recursos asistenciales y creando
mapas de recursos sociosanitarios.
Como
se ve, brillan por su ausencia cualquier alusión a la universalidad, (suprimida por el Real Decreto-ley 16/2012), la gratuidad y el carácter público del SNS...
En
el Manifiesto Electoral Nacional tras afirmar enfáticamente que aún queda mucho por hacer y que están preparados para continuar, concluyen:
Tenemos que consolidar nuestro modelo
nacional de sanidad y servicios sociales, de manera que sean sostenibles, de la
máxima calidad y a disposición de todos los españoles en igualdad de
condiciones. Las personas con discapacidad y las personas en situación de
dependencia seguirán siendo nuestra prioridad (sic).
Al
margen de las promesas que aparecen en los programas electorales (pues no sería
la primera vez, ni será la última en que no se cumplen), mucho nos tememos que
sin los recursos suficientes, más allá de palabras grandilocuentes y retóricas
apelaciones a la eficiencia y la sostenibilidad, como explica muy bien Javier Padilla en su blog, nuestro sistema
sanitario público corre el riesgo de morir de inanición...
(Continuará…)
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